Enero 12, 2007: Diario Las Américas, Miami.

Obispos cubanos, ENEC y castrismo sin Castro

En la actual coyuntura cubana, preocupa a fieles católicos de la isla y del destierro que, ante el desplome del dictador Castro, los obispos cubanos salgan en defensa de los supuestos "logros" de la revolución, tal como lo hicieron en el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), transformándose en principales impulsores de un castrismo sin Castro.

Por Armando F. Valladares

La revista "Espacio Laical", de la Arquidiócesis de La Habana, acaba de publicar un editorial lamentando las críticas que el Episcopado cubano estaría recibiendo por su "insuficiencia" en materia de "denuncia de violaciones de derechos" que se cometen diariamente contra el pueblo cubano, con una consecuente "falta de talla moral" de los Pastores.

"Espacio Laical" elogia a los obispos cubanos, llegando a calificarlos como "gloriosos". La revista da como un ejemplo de entereza del episcopado y como un medio eficaz "para conocer, de fuente autorizada" el pensamiento de los Pastores contenido en el documento final del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), realizado en 1985.

En realidad, lejos de constituir una gloria, el ENEC representó una capitulación inédita en la historia de la Iglesia sometida a regímenes comunistas.

En tópicos fundamentales del documento final del ENEC, los obispos reconocen que la jerarquía de la Iglesia cubana pasó "desde una aceptación de la realidad del carácter socialista de la Revolución", y "sin antagonizar el proyecto socialista como tal", hasta la propia "coincidencia en objetivos fundamentales" en el campo socioeconómico (No 60).

En el ENEC se encuentran llamados a "reconocer" que los obispos cubanos habrían cometido "errores" al oponerse al régimen comunista en el pasado (Nos 57 y 62). Y, para rectificar dichos alegados errores, deciden impulsar explícitamente un "diálogo constructivo" a ser establecido "entre católicos y marxistas" (No 158), proponiendo un "recíproco encuentro" y un "mutuo perfeccionamiento" que generen "síntesis vitales" con la seudocultura marxista (No 468).

Esas "síntesis vitales", en realidad, han servido de camino e instrumento "dialéctico" hacia una meta final comunocatólica. Por ello, examinadas desde la perspectiva de la estrategia comunista de trasbordo ideológico inadvertido, las directrices del ENEC resultan desoladoras por los efectos sobre el rebaño católico, empujado por sus propios Pastores a entregarse a los brazos del lobo rojo, en nombre del "diálogo". Los referidos tópicos, sumamente elocuentes sobre el rumbo adoptado por los obispos católicos cubanos, así como otros aspectos notoriamente colaboracionistas que se encuentran en el documento final del ENEC, fueron ampliamente comentados en el estudio "Dos décadas de acercamiento comunocatólico en la isla presidio del Caribe", de cuyos capítulos principales se puede hacer download gratuito en el link http://www.cubdest.org/libros/HastaCuandoParteIII.doc (Cubanos Desterrados, Miami, junio de 1990).

Cómo un árbol malo podría producir frutos buenos? (cf. S. Mateo 7, 18), es la interrogación dolorida que fieles católicos de la isla se hicieron por ocasión del ENEC. No en vano, durante la realización del ENEC, el enviado de la revista italiana "Il Regno" constató el malestar de las "bases" católicas en relación a sus Pastores, al punto que el entonces arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Pedro Meurice, llegó a reconocer: "Nos consideraban una Iglesia de mártires y ahora algunos dicen que somos una Iglesia de traidores" (cf. "La Voz Católica", arquidiócesis de Miami, 14 de marzo de 1986 e "Il Regno", Italia, junio de 1986). Esta pregunta angustiada es la que continúa haciéndose hoy el rebaño católico de la isla, ante la persistente política de sus Pastores de acercamiento con el comunismo. Baste mencionar declaraciones como las formuladas recientemente por monseñor Carlos Manuel de Céspedes, vicario episcopal de la arquidiócesis de La Habana, en maratón de apoyo al dictador Castro, organizada por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y trasmitida por la televisión cubana: "Para Fidel Castro, sus principios cristianos siempre han sido una inspiración en su lucha por la justicia social".

En la actual coyuntura cubana, una de mis mayores preocupaciones -compartida por tantos fieles católicos de la isla y del destierro- es que ante el desplome del dictador Castro los obispos cubanos salgan en defensa de los supuestos "logros" de la revolución, tal como lo hicieron en el ENEC, transformándose en los principales impulsores, con las debidas adaptaciones cosméticas, de un castrismo sin Castro que podrá prolongar la opresión del pueblo cubano.

Armando Valladares, ex preso político cubano, autor del libro "Contra toda esperanza", donde narra 22 años en las prisiones castristas, fue embajador de Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, durante las administraciones Reagan y Bush. E-mail: armandovalladares2005@yahoo.es