Destaque Internacional - Informes de Coyuntura - Año IX - No. 194 - Buenos Aires / Madrid - 5 de mayo de 2006 - Responsable: Javier González.-

México/Perú: López Obrador, Humala y las "máscaras griegas"

El juego de las "máscaras" ha permitido que corrientes de izquierda latinoamericana llegasen al poder por la vía electoral, algo que probablemente no hubieran conseguido mostrando su verdadera fisionomía; es de esperar que las próximas elecciones en México y en Perú indiquen que el público percibió ese juego, y que no está dispuesto a dejarse engañar

1. En América Latina, políticos de izquierda de varios países han llegado al poder por la vía electoral usando y abusando del viejo método de las "máscaras" del teatro de la Grecia antigua, con las cuales los actores evitaban mostrar su verdadero rostro y, al mismo tiempo, conseguían amplificar su voz e impostarla con registros que no eran necesariamente los suyos. En la Grecia antigua, los espectadores sabían que estaban en la presencia de actores y que, por lo tanto, no asistían a escenas de la vida real. Pero hoy el método se aplica en la política, y el problema es que no siempre los espectadores-electores parecen percibir el doble juego.

2. Ante los resultados obtenidos en países como Venezuela, Bolivia y Brasil, candidatos de izquierda que desean ganar próximas elecciones presidenciales, como López Obrador, en México, y Ollanta Humala, en Perú, están recurriendo, cada uno a su manera, a similares métodos de "máscaras" para cautivar a sus respectivos electores. Afortunadamente no siempre las "máscaras" por escogidas por ambos han sido las más adecuadas, trayéndoles desagradables contratiempos.

3. En México, la "máscara" más usada por López Obrador ha sido la del populista ambiguo, que mucho promete, pero que cambia de tema en la hora de describir cómo hará para realizar sus promesas demagógicas. Dicha estrategia parece haber ilusionado durante largos meses a sectores ponderables del electorado mexicano, lo cual le permitió ocupar el primer lugar en las pesquisas de opinión, llegando a un cómodo margen de 10 puntos. No obstante, los mexicanos, en un movimiento de saludable desconfianza, parecen haber percibido ese juego del candidato de la izquierda, con el resultado de que éste ha ido retrocediendo en los sondeos hasta llegar a un virtual empate con el candidato del gobierno.

4. La ausencia de López Obrador en un reciente debate televisado entre los candidatos presidenciales mexicanos fue la manera que éste encontró para evitar las incómodas definiciones. Pero ello lo ha dejado muy mal delante de la opinión pública de su país y de los observadores internacionales. Del punto de vista de la política externa, López Obrador perdió una inmejorable oportunidad para presentar el pensamiento del PRD, su partido, en relación a Cuba comunista, a Venezuela chavista y a Bolivia anarcoindigenista, cuyos respectivos líderes, reunidos en La Habana, acaban de oficializar un "eje" (en cuyo encuentro tal vez se hayan decidido la reciente estatización del petróleo en Bolivia y otras próximas jugadas para descoyuntar a América Latina, lanzándola en el caos).

López Obrador perdió igualmente la oportunidad de aclarar su posición en relación a temas fundamentales de la política interna mexicana, particularmente, en lo que dice respecto a la propiedad privada y a la libre iniciativa. Todo lo cual sin duda compromete sus aspiraciones presidenciales en las elecciones del próximo 3 de julio.

5. En Perú, por su parte, Ollanta Humala consiguió el 30 % de votos en la primera vuelta electoral, en su mayoría proveniente de sectores indígenas de la población, valiéndose de un discurso emocional, populista y demagógico, y usando una "máscara" que en realidad no se diferenció mucho de su verdadero rostro revolucionario. Esto tuvo como efecto provocar un fuerte rechazo en los dos tercios restantes del electorado peruano. El propio Humala reconoció las consecuencias negativas de su estrategia extremista, y se apresta a efectuar retoques cosméticos en su "máscara", suavizando sus trazos e impostando su voz en un registro más melifluo, de manera a tranquilizar a la mayoría de los peruanos. En ese sentido, después de conocidos los resultados de la primera vuelta, Humala reconoció que Perú vive una "fractura social" y, alegando que que él no quiere "profundizarla", concluyó cínicamente: "Quiero paz, quiero tranquilidad".

6. El juego de las "máscaras" permitió que corrientes de izquierda llegasen al poder por la vía electoral, algo que probablemente no hubieran conseguido si mostraran su verdadera fisionomía. No obstante, es de esperar que los resultados electorales en México y en Perú indiquen de alguna manera que el público ha percibido ese juego y que no está dispuesto a dejarse engañar.

Para volver a la página principal, cliquee en: http://www.cubdest.org

Para enviar un mensaje, escriba a: cubdest @ cubdest.org

Muchas gracias por su amable atención.

. . . . . .